Churriterapia para dummies.

Disclaimer:

Esta entrada se publicó originalmente en la primera versión de Esto no tiene buena pinta, alojada en Blogger, en diciembre de 2012.

Esto no tiene buena pinta comenzaba su andadura en febrero de 2010, primero en Blogger y más tarde en Wordpress, hasta noviembre de 2014, momento en que decidí cerrarlo definitivamente. Fueron unos años muy productivos, y en ellos tuve la suerte de hacer grandes amigos, y unas cuantas docenas de enemigos.

Entre la gente interesante con la que me crucé en aquella época, está el ahora mediático J.M.Mulet, profesor de biotecnología de la Universitat Politècnica de València, entre otras cosas.

Pues resulta que el bueno de Mulet ha escrito varios libros de éxito desde entonces, el último de los cuales, Medicina sin Engaños, hace mención en el capítulo de la osteopatía y la quiropráctica, al blog de un servidor. Y como me parece feo dejar esos enlaces huéfanos (y porque una de mis primeras lectoras, Ana Gacimartín, @fisiohockey, me lo ha pedido un montón de veces), he decidido volver a publicar esas entradas.

Así que no me enrollo más, podéis leer la entrada tal cual se publicó el 16 de diciembre de 2012 en www.estonotienebuenapinta.blogspot.com

Churriterapia para dummies.


Como mucha gente me lo pregunta todas las semanas, voy a explicar bien clarito en lo que consiste la "rehabilitación" como la entienden los servicios jerarquizados, sean públicos, de mutuas laborales, o de centros concertados con aseguradoras privadas.
  1. Usted tiene un accidente o se pone malito. Acude a su hospital/ mutua/ clínica privada. Por lo que sea, su médico decide que lo que le pasa tiene arreglo con fisioterapia, y le pauta unas sesiones.
  2. La cantidad de "sesiones" se decide con un sistema muy muy científico, que utiliza el múltiplo de 5 como medida; no les explico por qué, no fui ese día a clase y no tengo ni idea.
  3. Sean 5, 10, 15, o 20 sesiones de rehabilitación, usted acudirá a un centro donde le aplicarán, de forma diligente, varias modalidades de calor.
  4. Además de calor, recibirá una dosis de corriente eléctrica con fines analgésicos, en uno de sus numerosos formatos.
  5. Si ha tenido poca suerte, será usted mismo el que se coloque los aparatos, controle la intensidad y el lugar de aplicación. De hecho, es probable que además, tenga que hacer cola para cada uno.
  6. Lo único que no dependerá de usted será el tiempo: comprobará rápidamente como las franjas horarias y el uso de cada máquina está estrictamente delimitado para cada paciente. Time is money.
  7. Si se ha lesionado una mano o una pierna, casi seguro será obligado a usar extraños instrumentos mecánicos atornillados a mesas de los años 60 (vea la foto si no me cree).
  8. Escuchará a menudo la frase "hoy no te toca" referida a que su fisio le ponga las manos encima (en el buen sentido). Con suerte, será cada dos días. Si no, una vez a la semana. En el peor de los casos, nunca.
  9. Se dará cuenta en breve, de que la exploración antes, y la re-evaluación después de cada sesión, no se llevan a cabo.
  10. Descubrirá también que aunque no mejore, el tratamiento se agotará salvo que usted decida dejar de ir (suponiendo que eso dependa de usted). 
  11. Curiosamente, si 20 sesiones de ultrasonidos no han hecho que mejore, es altamente probable que le pauten más, porque ahora si que si, que ésta es la buena y le va a ir bien (10, 20 o 30 sesiones, vaya usted a saber).
  12. Si decide romper el hielo y conversar con otros pacientes con problemas distintos, pídales que le enseñen su tratamiento: será sospechosamente parecido al suyo, independientemente de que hablemos de la espalda, una rodilla, un hombro o un dedo.
  13. Por último, piense en los ejercicios. Esas fotocopias que le han dado tendrán algunos años, así que es poco probable que se ajusten mucho a su problema (puede que hayan tachado algún ejercicio "demasiado fuerte" para usted, pero nada más). 
  14. Y, aunque le cueste creerlo, ese señor con bata que firma sus tratamientos a base de calor y corrientes en este centro, luego irá a congresos con compañeros suyos a hablar de racionalizar el gasto y actualizar los tratamientos. Pero tranquilo. Cuando vuelva, no recordará nada. Su dosis de parafina diaria está a salvo.


Así que, estimado paciente: si usted cumple la mayoría de estas premisas, sepa que seguramente le están tomando el pelo.

Puede que este modelo de negocio haya ido muy bien durante años para las compañías, los propietarios y los rehabilitadores, pero ha ido de mal en peor para los pacientes, los fisioterapeutas, y por qué no decirlo, los asegurados y los contribuyentes (que pagan religiosamente por una mierda empaquetada).

Pero, si no funciona ¿Como es que siguen en marcha? ¿No es cierto que la gente se recupera? 

En efecto. la gente tiene la mala costumbre de acabar curándose. Esto se conoce como "historia natural de la enfermedad", y significa que con tiempo, las cosas se pasan solas. Por poner un ejemplo, la mayoría de los dolores lumbares durarán entre unos días y 6 semanas. Si hace las cuentas, verá que coincidiendo con el final de sus 10 o 15 sesiones de rehabilitación, usted se habrá ido encontrando mejor de manera gradual.

Porque como usted ya sospechaba al empezar a leer, la churriterapia consiste en mantenerle ocupado (mientras cree que está siendo atendido) durante el tiempo que su cuerpo necesita para recuperarse. Ni más ni menos. Y por si acaso, le daremos unas pastillitas para el dolor.

Esto no es un secreto, su médico y su fisioterapeuta lo saben perfectamente. Pero eso no significa que no vayan a hacérselo igualmente.

Le guste o no, para muchos profesionales de bata (o pijama) blanco, no supone ninguna contradicción seguir haciendo lo mismo que ya saben que no ha funcionado en el pasado. Ellos van a cobrar igual.

Sólo un detalle: si viviera en otro país (angloparlante), es muy probable que su compañía de seguros no se hiciera cargo de los gastos de tratamientos así, porque no sirven. 


Que tenga un buen día. Si eso.